Friday, September 22, 2006

Nuevo Libro de José Ruiz Rosas


Gracias a Diego Lazarte, joven poeta de la generación en curso, me entero que esta tarde en el ya clásico Taller de Poesía de San Marcos, quienes estén presentes podrán oír y conversar con José Ruiz Rosas, quien estará presentando su último libro: Entre la Flor de un Cuento

Los sempiternos directores del taller Marco Martos y Hildebrando Pérez estarán a cargo de los comentarios, y naturalmente de la conducción del taller y las preguntas. Aunque el taller empieza a las 5:00 pm, la presentación se llevará a cabo a las 6:00 pm, de modo que los asistentes (entre talleristass y público en general) tendrán una hora para escoger sitio e ir calentando cuerpo para escuchar a este poeta peruano, ubicado en la generación del 50 y cabeza de una estirpe de poetas.

José Ruiz Rosas es arequipeño de residencia (desde los 18 años) aunque nació en "el norte chico" Huacho. Es autor de más de 40 títulos que iniciaron en 1951 con Sonetaje y fuera de la página y la pluma, aunque no muy lejos de ellas, ha sido director de la filial arequipeña del INC y ha sonreído a los clientes de su surtida librería llamada "Trilce". Tiene un libro llamado Engimas que es singular en su obra poética pues está conformado por breves poemas-adivinanzas que hizo para entretenimiento de su hijo mayor Alonso (otro poeta reconocido) cuando de pequeño estuvo en el hospital por una apendicitis:

Aunque vuela, no tiene alas.
No tiene valor y vale.
Es sucio, pero hace galas.
Donde más hay, menos vale.

Don José Ruiz Rosas ganó los juegos florales universitarios (UNSA) en el 67 y 68, con Esa Noche Vacía y Retorno a Tiempos y desde entonces recibió la atención del pequeño mundo literario. En una entrevista que le hicieran José Gabriel Valdivia y Juan Zamudio; Pepe, como lo llaman sus amigos, declaró: "En la poesía, en el uso de la palabra -como el poema de Watanabe (risas)- debe lograrse la pureza, la propiedad de cada palabra con relación a lo que estés sintiendo y que sea agradable, porque sino pues se puede decir muchas imágenes en prosa. Debe tratar uno de perfeccionar su oficio, su profesión."

Aquí los dejo con uno de sus poemas extraído de Poesía Reunida (UNSA 1990):

Yo tengo un sol opaco...

YO TENGO un sol opaco en la mirada
puesto a secarse allí como una estopa
y me ciega de veras, porque abundan
marginadas estrellas en los párpados
que concurren a diario entre la sombra,
leve delito de la luz, que cuaja
en pretéritas lágrimas de infancia
y, durecidas pústulas, legañas
estorban todo el porvenir del ámbito,
miran apenas huellas, más por tacto,
más por olfato que por fiel vislumbre.

Yo tengo el ojo así, túrbido y tenue,
pegado al microscopio, sin los ágiles
desplazamientos de húmedos microbios
atender, con la voz puesta de bruces
convertida en silencio desde el tiempo,
desde las hóspitas cavernas, desde
la pelambre aterida, desde el rayo
divinizado, desde el árbol mágico.

Yo tengo el tímpano más bien ligero,
el martillo en metal endurecido
como un desnudo afán de lluvias, como
un onanita enfermo en resonancias,
acuclillado caracol, dormido
estribo en los galopes de la noche,
oído en tajo al sol y a las tinieblas
como hendida raíz de intermitencias
resonando en porqués y cuándos, ecos
de los ecos que moran en el aire,
de lo que respiramos, convencidos
de asegurar las ondas sin estrépitos,
las paredes abiertas por la técnica
trayéndonos mensajes y leyéndonos
en alta voz las cosas más distantes,
ah laberinto al que retorna Dédalo
como herida paloma, eterno caos
que vuelve al punto umbilical ya seco.

Yo tengo el tacto ardido, porque toca
alguna vez la yema el frasco ajeno,
la mejilla pueril que riega el ojo,
la piel de la mujer, plena de esencias,
la insensata moneda que acaricio
en veces, yermo símbolo palpable,
y esta verdad ambiente en que ambulamos
del catre, de la mesa, de la ropa,
hasta llegar al más purificado
papel, página en blanco del poema,
margen desgarratriz de lo sensorio,
sutil profanación, cosa en la cosa,
eléctrico y sensual presentimiento
en claros eslabones y ataduras,
en diligentes florescencias náuticas
al azar controladas por cronógrafos,
entre la estricta realidad sumerso
con instantáneas fugas palpebrales.

Yo tengo, cual tú tienes,
este incómodo espejo en vano huero,
este acústico umbral siempre horadado,
esta sepulta cárcel transeúnte
caminados al cielo, en los compases
de qué mefisto ingenio calculados.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

very good, i was looking for this poem for a long time, thnx my friend.

7:14 PM

 

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