Friday, June 23, 2006

De vuelta en Lima

Lamentamos habernos alejado casi un par de semanas de esta página. Estuvimos en Loja, Ecuador, unos días, llevando un poco de nuestra poesía “performántica” y compartiendo nuestras ideas en algunas ponencias; pero ya que cultura no es solamente libros o escenarios, les contaremos algunas cosas que podríamos imitar.


Sobre esta ciudad debemos contarles que nos sorprendió positivamente la limpieza, el orden y el respeto que existe en la gente, en las calles, los conductores, las construcciones. Por ejemplo, los afiches de propaganda política, cultural, comercial, etc. sólo pueden ir pegados en un recuadro, como un periódico mural, colocado en algunas esquinas; preservando así el ornato público, por supuesto ninguna pared está escrita con pseudo-graffiti. Al comentar esto entre mis familiares más longevos, me dijeron “¡Ah, como era Lima antes!” Me pregunto en qué momento se creyó que empapelar o pintarrajear cuanta pared se encuentre era una mejor práctica en Lima (o cualquier otra ciudad peruana).


Un río (El Zamora) atraviesa la ciudad de Loja de cabo a rabo, como una berma central a la avenida principal; en la zona del centro tienen sus márgenes cuidadas barandas y muros de concreto, y en otras zonas vegetación. En todo momento es una agradable vista y no un atentado a la respiración o a la integridad humana. Quienes han caminado cerca al Río Rimac o al río que divide Piura de Castilla, por donde pasamos rumbo a Loja, sabrán perfectamente a qué me refiero, sea por la necesidad de tanque de oxígeno o la irritante sequedad en sus ojos o el vacío resultante en sus bolsillos (en Lima).

Es muy agradable también caminar por la calle, a la hora que fuere, sin el riesgo de quedarse sordo o sin pantalones. Por supuesto, las reglas de tránsito sí son respetadas. Y no hace falta decir que para encontrar un papel en la vereda o en la pista, hay que arrojarlo.

Ah, por último, ésta es una foto del mercado central de Loja, limpio, ordenado, silencioso, más parece un sencillo centro comercial.

Saturday, June 03, 2006

Conversando con Palabra sobre los Abismos


Hace unos días Ciberayllu publicó una entrevista a Juan José Soto realizada por Santiago Risso, director de la asociación Mammalia, que tomó el nombre de su restaurante familiar, lugar donde se reunían en los noventas los entonces jóvenes poetas en recitales y conversatorios. Juan José Soto pertenece a este grupo de poetas aparecidos en la década del fujimorato y es un fervoroso difusor de las actividades literarias en nuestro medio; algo que hace por medio del envío por correo electrónico de una agenda semanal de dichas actividades, denominada Itinerario de la Palabra, que actualiza dos veces por semana. Contando con una base de datos de alrededor de mil direcciones electrónicas, de Perú y otros lugares, Itinerario de la Palabra es el medio de difusión en el que muchos escritores y promotores culturales dependen para dar a conocer sus actividades. Quienes deseen estar al corriente de lo que sucede en el ámbito literario actual, pueden escribir un correo a avefenix3333@yahoo.es pidiendo ser agregados. Quienes deseen avisar de eventos, enviando breves notas de prensa, también pueden hacerlo a la misma dirección.

Aquí un extracto de la entrevista:


Santiago Risso: ¿Cómo surge Palabra sobre los abismos?
Juan José Soto: La obra surge a fines de la década pasada y se consolida como libro en los primeros años del 2000. El leit motiv del poemario es la palabra misma; hurgar en ella, sus rincones, sus orillas, sus cimas y sus abismos y configurar una suerte de metapoética. Claro que esto último empieza a decantarse a medida que los poemas van surgiendo y la palabra poética reclama un espacio propio. Palabra sobre los abismos es en suma una apuesta por la palabra poética cercana a la tradición pero que intenta a su vez proponer una voz propia, un estilo particular.

¿Qué es para ti la generación del noventa? ¿Qué significado tuvo aquella década en tu formación literaria?
No sé si realmente se puede hablar propiamente de una generación del noventa, pero definitivamente en la década pasada surgieron muchos jóvenes poetas en torno a diversos grupos, universidades y talleres; poetas que hicieron visible su trabajo poético en recitales, lecturas, revistas, poemarios y antologías.

¿A qué poetas o escritores frecuentas? ¿Cuáles son tus influencias literarias?
Es inevitable mencionar también al enorme Rafael de la Fuente Benavides —Martín Adán— a Emilio Adolfo Westphalen, César Moro, Alejandro Romualdo y Juan Gonzalo Rose.
Por otro lado, si hablamos de influencias, te mencionaría más bien a poetas a los que me siento vinculado —unos en mayor medida que otros— en diferentes etapas de mi vida y a los que acudo para refrescar mi alma poética. Entonces debo mencionar —sin querer implicar nada por el orden— Pablo Neruda, de Residencia en la tierra; Vicente Aleixandre, De la destrucción o el amor; César Vallejo, de Trilce; Lorca, de Poeta en Nueva York; Thomas Eliot, de The Waste Land, entre los que me vienen a la mente.

¿Qué proyectos literarios o profesionales tienes?
Estoy trabajando mi cuarto poemario, no he decidido el título todavía; me gustaría, por otra parte, ver la posibilidad de postular a la Maestría de Literatura en San Marcos el próximo año. En fin, hay tantas cosas en mente, por ejemplo la creación de mi propia página web y un blog de poetas del noventa. Démosle tiempo al tiempo.


Risso, Santiago: «Juan José Soto: desafiando la palabra», en Ciberayllu [en línea] , 29 de mayo del 2006.

Quienes quieran leer la entrevista completa, pueden hacerlo visitando Desafiando la Palabra en Cibeayllu

XVI

Sobre los abismos una palabra
Una osamenta
El silencio a pie
La poesía revelada
Los soledosos espejos
La intensa penumbra
Una remota certeza
La ciega mirada
El mar de unos labios
Los sueños terráqueos
La orilla de los sinos
El nombre del Padre:
La palabra abisal.

De Palabra sobre los abismos (Lima, 2005)